viernes, 17 de agosto de 2018

Vacaciones 2018

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Bonjour à tous!

Lo prometido es deuda y aquí os traigo el post sobre nuestra vacaciones de este verano. Como sabéis, finalmente, optamos por no ir a la playa después de haber estado con mis padres unos días en el Puerto de Santa María porque no disfrutas de la playa. Hay que llevar mil cosas y la arena con un bebé que no juega aún, es un rollo... Por eso decidimos hacer ruta por el interior. Hacía siglos que no pisaba Toledo, ni Granada y mi marido no había estado nunca, así que fueron dos de nuestras paradas...


Primero, nos fuimos unos días a la casa de campo de Zamora para sobrevivir al calor y desde allí nos fuimos a Toledo. Pablo se porta genial en el coche, o sea que estupendo viaje... Nos alojamos en un hotel precioso en el casco histórico que era el palacio de Eugenia de Montijo y de ahí su nombre. Hay miles de hoteles en Toledo, pero a mí me enamoró éste porque tiene tanta historia detrás... La situación era perfecta, al ladito de la catedral y de uno del restaurante árabe en el que cenamos el primer día, el Tulaytula. 


Al día siguiente elegimos Alfileritos24 para cenar porque me lo habíais recomendado el 90% de vosotros vía instagram y nos encantó. No solo la comida, que estaba deliciosa, sino también el edificio: espectacular. 


Desde Toledo, tras dos noches en el Eugenia de Montijo Autograph Collection, partimos rumbo a Granada. Pero como la distancia era considerable y con el bebé iba a ser demasiado coche para un día, nos quedamos una noche a dormir en Úbeda. Yo nunca había estado en Jaén, así que me encantó la parada. Úbeda es espectacular y tiene a escasos 10km Baeza, que también me gustó mucho. Descubrí que Antonio Machado impartió clase en su universidad durante 5 años y nada más y nada menos que de francés, como la menda, jeje. En Úbeda elegimos el hotel El Postigo por su ubicación excelente y porque tenía piscina, que con los calores jienenses se agradece...


Tras recargar pilas y 150km después, llegamos Granada. Qué espectacular es esta ciudad. La Alhambra hay que verla porque no se puede describir con palabras. Tiene tanta historia detrás que podríamos estar días leyendo sobre ella sin parar. Aquí, elegimos el Sercotel Gran Hotel Luna de Granada y fue la mejor decisión que pudimos tomar. Aparte de que nos trataron de maravilla desde que llegamos, la ubicación era muy cómoda para ir con Pablo, con un Corte Inglés enfrente. El hotel contaba con cafetería 24h y dos restaurantes (uno a la carta y otro buffet), de hecho uno de los días cenamos a la carta y fue impresionante. 



También tiene spa, gimnasio, piscina y ¡ludoteca! Vamos, que si vuelvo a Granada, me volveré a quedar aquí seguro. Es gigante y tiene todo lo que puedes necesitar. La verdad es que la cadena Sercotel nunca falla...

Cenamos la primera noche en un restaurante con terraza y vistas a la Alhambra que se llama Juan de Ranas. Es de los sitios más bonitos en los que he cenado. No por la comida, que sin más, pero merece mucho la pena porque las vistas son insuperables.


Para finalizar nuestro viaje y no hacer desde el tirón Granada-Cáceres, paramos en Sevilla una noche a dormir en el NH Collection Sevilla, al lado de Viapol, del Nervión Plaza y a escasos minutos del parque de María Luisa. Me encanta Sevilla, es mi ciudad favorita de España y siempre lo será. El olor a azahar, el ambiente, la cultura, la arquitectura, la temperatura (excepto en olas de calor, jaja). Tuvimos suerte que refrescó!!!



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